Este fin de semana fui a ver Brokeback Mountain la ya popular historia de dos vaqueros que se enamoran y viven una larga y en ocasiones imposible historia de amor.

No voy a decir que la película sea una obra maestra como apostillan muchos críticos que seguramente sepan mucho más de esto que yo, pero me ha parecido realmente excepcional. Excepcional en los dos sentidos del término: es una excepción que se hagan películas de este tipo y mucho me temo que no es la línea que sigue la industria y es excepcional en cuanto a la calidad de la misma.

La frustración, la culpa, los momentos de absoluta felicidad, el desengaño.. todas esas sensaciones básicas de una buena historia de amor se van destilando uno a uno... sin grandes alardes.. sin escenas dantescas... pero cantando al unísono en un coro de voces que llegan muy alto.

Por eso y porque la historia es compleja, llena de giros inesperados, senderos aparentemente sin salida.. llanuras engañosas y otros accidentes geográficos que van intrigando y reconfortando al espectador, esta película es por mérito propio un "must see" que dirían los angloparlantes. Es decir, que es imperdonable no verla.

Y mientras digo esto (probablemente no aportando nada nuevo a lo que ya se ha dicho en numerosos medios y blogs) no puedo dejar de pensar en algunos espectadores que según avanzaba la película abandonaban la sala... no fruto del hastío o el tedio (postura perfectamente legítima) sino entre comentarios tipo "esto es una mariconada", "que asco" o "dónde vamos a ir a parar"

No sé que esperaban ver estos espectadores cuando compraron su entrada. Quizás esperaban que de un momento a otro llegase John Wayne en su caballo a pegar unos cuantos tiros a Indios y maricones. Desde luego no se puede decir que les haya pillado de sorpresa pues pocas películas han tenido mayor publicidad en estos últimos meses.

Es aquí donde el famoso "Terreno Vedado" que reza el subtítulo en su adaptación al castellano cobra más sentido. Nunca habría pensado que el terreno vedado no estaba tanto en los 8 milímetros del film sino en parte de la audiencia que acudía al cine

Debe ser que esta película entre otras cosas contribuye a la destrucción de la familia y mete en las inocentes mentes de los adolescentes españoles pensamientos impuros. Afortunadamente esta actitud sólo la apoya una encarnizada y molesta minoría que desde luego es necesaria para que nos demos cuenta del esfuerzo y dolor que cuesta la conquista de los derechos civiles.