Imagina que tienes un gato
Imagina que quieres enviar ese gato a pasar un tiempo con unos amigos
Imagina que la única forma que tienes de mandarlo es a través de una empresa de mensajería que ofrece dicho servicio
Imagina que esa empresa se llama Seur
Imagina que los amigos que vana recoger el gato llegan y no lo encuentran
Imagina que les dicen que en seur no saben nada del tema
Imagina que al final se descubre que el gato nunca fue enviado
Imagina que el gato sigue en el almacén de Madrid
Imagina que su transportín aparece destrozado
Imagina que finalmente localizan el gato a la entrada de dicho almacén y está totalmente desangrado
Imagina que el veterinario al que lo llevas te dice que al animal le faltan dedos, que habría que amputarle dos patitas y que tiene muchas heridas internas
Imagina que el veterinario te dice que lo mejor es sacrificar al gato para que no sufra más
Imagina que lo sacrificas y te duele como si muriese un miembro más de tu familia
Imagina que presentas una demanda contra seur y la ganas
Imagina que te dan 300o euros por daños y perjuicios
Imagina que seur después de todo recurre la sentencia

No imagines más pues tristemente todo esto es real