y entonces llegó Woody Allen
No hay mucha gente como Woody Allen. Es un poco como Almodóvar (en el sentido de que triunfa mucho más fuera de su país que en su propia tierra) sólo que mucho mejor. Le ves y ves un personaje bajito, feo, con sus gafas de culo de vaso, medio calvo y con ese tic nervioso que le hace repetir las palabras 4-5 veces hasta que consigue dar con la idea precisa. Le ves y ves su andar despistado, su pequeños ojos vivos aunque dan las impresión de estar siempre pensando en otra cosa.
Y detrás de todo eso, de la apariencia, del engaño físico, se encuentra uno de los grandes genios del cine de toda la historia. Porque para ser un genio hay que ser amado sí, pero también hay que ser odiado. Hay que crear controversia, incomprensión en unos y admiración en otros. Porque cuando todo el mundo se pone de acuerdo en la genialidad de algo.. a lo mejor es demasiado sencillo, demasiado obvio...
Está claro que no todas sus películas son obras maestras, ni pasarán a la historia del cine, pero las que lo son se pueden contar con casi todos los dedos del cuerpo. No gasta el dinero en efectos especiales, en grandes escenarios, en elementos accesorios... en falsos decorados.. Todo se pone al servicio de la historia, todo nos lo cuentan sus personajes.. y uno tiene la sensación que nada sobra, que nunca nada está de más
La semana pasada vi Match Point su última película.. y es así.. intensa, con una historia que te envuelve desde el principio hasta el final.. donde la culpa, el amor, el resentimiento, las miserias humanas... salen a la luz con la naturalidad del que se despierta por la mañana
Si sois seguidores de Woody Allen todo esto que he dicho sobra porque ya lo sabíais antes de empezar a leer.. y si no lo sois.. deberíais darle una oportunidad...



