El día que dejé de ver la televisión no llovía ni hacía un sol especialmente inquietante. No era un día especial ni uno de esos días en los que uno se propone dar un cambio radical a su vida. El día en el que dejé de ver la televisión no decidí voluntariamente hacerlo, simplemente ocurrió como ocurren tantas cosas.. así casi sin quererlo.. como si estuviese predestinado.

Era algo que yo veía venir de lejos pero pecaría de presuntuoso si dijese que sabía qué iba a ocurrir. Supongo que todo fue como un virus que vas incubando.. notas que no te encuentras todo lo bien que debieras.. pero no sabes muy bien el porqué. Finalmente, cuando el virus ataca, lo hace sin piedad, a traición, cuando estás ensoñado pensando en tus cosas...

Supongo que todo empezó cuando todas esas bacterias intentaban dominar mi cuerpo.. véase:
- Ana Obregón
- Ramón García y sus vaquillas
- Aquí hay Tomate demás compañeros
- Gran Hermano, Operación Triunfo y otras "telerealidades"
- El Diario de Patricia y otros Magazines..
- Todo lo "Made in José Luis moreno"
- Bertín Osborne y sus rancheras
- Carmen Sevilla y el cine del barrio
- etc etc etc

Y ahí llegó el vrius y me hizo dejar de ver la televisión. Ahora soy, sin duda:

- más feliz
- menos tonto
- más crítico
- más creativo
- disfruto más de la vida
- más independiente

Y si hay algo que me gusta de la tele (películas o series) no seré yo el que me someta a su efecto sodomizador de horarios y publicidad que para eso está el Torrent que me lo sirve en bandeja.